¿De quién es nuestra lealtad?

¿De quién es nuestra lealtad?

Texto base: Mateo 22:13–23[CA1] 

 


La verdadera fe se revela cuando nuestras lealtades son puestas a prueba.

I.                    Introducción:

Vivimos en un tiempo donde la palabra lealtad está en crisis. La gente cambia de partido, de opinión, de iglesia, de valores… según lo que más le convenga. Puerto Rico vive cansado de promesas rotas, liderazgos fallidos y sistemas que no responden.

En Mateo 22:13–23, Jesús no está dando respuestas aisladas; está confrontando lealtades mal ubicadas.

Religiosas, políticas y teológicas.

La gran pregunta del texto no es: ¿Quién tiene la razón? ¿Quién gana la discusión?

La gran pregunta es: ¿De quién es realmente nuestra lealtad?

 

Jesús luego de la entrada triunfal, entra al templo para enseñar a la gente y como de costumbre, los religiosos les molestaba las enseñanzas. Les molestaba la autoridad. Es donde llegamos a estas parábolas.

II.  Contenido:

1.       Lealtad al Reino y no a la comodidad religiosa (vv. 13–14)[CA2] 

“Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.”

Mateo escribe a una comunidad que ya se siente parte del pueblo de Dios, pero que corre el riesgo de confundir privilegio con fidelidad. El asunto según la historia que narra Jesús es que este Rey hace una fiesta de boda para casar a su hijo. Los invitados a la boda no quisieron ir. El rey les envía otro mensaje diciendo que la comida estaba lista, las mejores carnes estaban preparadas, pero los invitados no quisieron ir. Cada cual se fueron atender sus asuntos personales, el terreno, sus negocios, etc. Los otros agarraron al mensajero del rey y los mataron a golpes.

Dice el texto que el rey se enojó mucho y envió no a los mensajeros, envió a los soldados paraque mataran y quemaran la ciudad donde vivían esos invitados.

Luego el rey dice el texto que le dijo a sus sirvientes, vayan por las calles e inviten a todo el que se encuentren por las calles para que vengan a la fiesta de boda.

 

Cuando el rey entro al salón, vio que el salón estaba lleno, pero hubo uno en particular que no estaba bien vestido para la fiesta. El rey le cuestiona como hizo para entrar si no estas vestido adecuadamente.  Y allí viene el texto cuan la cual comenzamos la predicación de hoy.

 

El “vestido de boda” no es un detalle externo, sino la respuesta ética y transformada al llamado del Reino. No se trata de entrar al banquete, sino de vivir conforme a la invitación.

 

Contexto de Puerto Rico.  En nuestra realidad: Nos gusta hablar de gracia,  Pero nos incomoda la transformación.

Queremos un Dios que bendiga, pero no que confronte. Jesús deja claro que la lealtad al Reino exige coherencia, no solo asistencia.

 

II. Lealtad a Dios y no al poder político (vv. 15–22)[CA3] 

 

“Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios.”

 

Esta no es una respuesta diplomática, sino una declaración teológica radical:

César tiene autoridad limitada; Dios tiene autoridad total.

 

La moneda lleva la imagen de César, pero el ser humano lleva la imagen de Dios.

Contexto de Puerto Rico

¿Estará bien pagarla hacienda? ¿Estará bien llenar con honestidad las planillas?  ¿Estará bien pagar las contribuciones?

En una isla:

Marcada por debates de estatus. Desilusionada con gobiernos.Cansada de manipulación política

Jesús nos recuerda:

Nuestra lealtad no se vende, no se negocia y no se acomoda al sistema.

La iglesia no pertenece a ningún partido; pertenece al Reino.

 

III. Lealtad a la vida y no a una fe sin esperanza (vv. 23–33)[CA4] 

“Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.”

Los saduceos representan una fe que usa la Biblia para justificar la incredulidad.

Este texto enfatiza que Jesús no solo defiende la resurrección futura, sino la vigencia presente del poder de Dios.

Los saduceos se presentaron a Jesús con el fin de desacreditarlo, mostrando lo ilógico e insostenible de la posición de los que creían en la resurrección. Sabían que los fariseos la enseñaban como doctrina y que Jesús también la afirmaba. Citaron un pasaje del Pentateuco donde Dios requiere que un hombre se case con su cuñada si su hermano, esposo de ella, muriera sin dejar descendencia (v. 24; Deu_25:5). Esta se conoce como la ley del “levirato”, o sea, del “cuñado”. Para ellos, la ley del levirato comprobaba que Moisés no creía en la vida después de la muerte. Parece que los saduceos no mencionaron otra condición (aparte de que el hermano muerto no tuviera hijos) establecida para que se aplicara la ley del levirato: Los hermanos tendrían que vivir en el mismo sitio.

Los saduceos no niegan a Dios; niegan el poder transformador de Dios.
Creen en el templo, en la ley y en el orden religioso, pero rechazan la resurrección porque amenaza su visión limitada de la realidad.

Los saduceos representan una espiritualidad rígida, reducida al presente, incapaz de imaginar a un Dios que actúa más allá de lo visible y controlable.

Jesús, al citar a Moisés (“Yo soy el Dios de Abraham…”), redefine el tiempo teológico:
Dios no fue Dios; Dios es.

La resurrección no es solo una doctrina futura, es una afirmación del carácter vivo de Dios.

Jesús no entra en detalles biológicos ni filosóficos sobre la vida después de la muerte.
Él afirma algo más profundo:
La relación con Dios no se interrumpe por la muerte.

Esto significa que:

  • El dolor no tiene la última palabra
  • La tumba no cancela las promesas
  • La muerte no define el futuro del creyente

Ser leal a Dios es ser leal a la vida, aun cuando todo alrededor parezca muerte.

 

Puerto Rico y la cultura de la muerte

Nuestra isla ha aprendido a normalizar la pérdida:

  • Jóvenes asesinados
  • Familias separadas por la migración
  • Comunidades cansadas
  • Iglesias agotadas

Vivimos funcionando, pero no siempre viviendo.

Jesús confronta esta mentalidad y nos dice:

“Ustedes se equivocan, porque no conocen las Escrituras ni el poder de Dios.”

 Una fe sin esperanza termina siendo una fe administradora de funerales, pero no proclamadora de vida.

 

La lealtad correcta

Jesús nos llama a:

  • Ser leales a la vida que Dios promete
  • Ser leales a la esperanza que sostiene
  • Ser leales al Dios que resucita

No se trata solo de esperar el cielo,
sino de vivir hoy como gente resucitada.

 

Conclusión

 

Mateo 22 nos confronta con una verdad ineludible:

No basta con estar invitados a la boda

No basta con hablar de Dios

No basta con tener religión

 La fe verdadera se demuestra cuando nuestras lealtades son probadas.

La verdadera fe se revela cuando nuestras lealtades son puestas a prueba.

 

Llamado final

 

Hoy Dios le pregunta a su iglesia en Puerto Rico:

 

¿Eres leal al Reino o a tu comodidad?

 

¿Eres leal a Dios o al sistema?

 

¿Eres leal a la vida o al miedo?

 

Que nuestra respuesta no sea solo verbal,

sino una vida rendida al Dios que sigue siendo Dios de vivos.

 

Este año termina y comienza un nuevo. Uno con nuevas resoluciones. Con nuevas metas, una de ellas debería de ser como obedecer mas a Dios. Como puedo poner mis talentos en su obra, como ser fiel aun cuando el sistema parece estar corrompido y la invitación de esta sociedad es, haz lo mismo.

 

Yo prefiero imitar a Jesús, prefiero agradarle a Dios en todo.


 [CA1]Entonces el rey les ordenó a sus sirvientes: “Átenlo de pies y manos, y échenlo afuera, a la oscuridad; allí la gente llora y rechina de terror los dientes.”

 »Esto pasa porque son muchos los invitados a participar en el reino de Dios, pero son muy pocos aquellos a los que Dios acepta.»

Una trampa para Jesús

Un día, los fariseos se reunieron y decidieron ponerle una trampa a Jesús, para hacer que dijera algo malo. Mandaron a algunos de sus seguidores, junto con unos partidarios del rey Herodes, para que dijeran a Jesús:

—Maestro, sabemos que siempre dices la verdad. Tú le enseñas a la gente que debe obedecer a Dios en todo. No te importa lo que digan los demás acerca de tus enseñanzas, porque tú no hablas para quedar bien con ellos. Dinos ahora qué opinas: ¿Está bien que le paguemos impuestos al emperador de Roma, o no?

 Pero como Jesús conocía las malas intenciones que tenían, les dijo:

—¡Hipócritas! ¿Por qué quieren ponerme una trampa? Muéstrenme una de las monedas que se usan para pagar el impuesto.

 

Entonces le trajeron una moneda de plata, y Jesús les preguntó:

—¿De quién es la imagen que está en la moneda? ¿De quién es el nombre que tiene escrito?

 Ellos contestaron:

—Del emperador romano.

 

Jesús les dijo:

—Pues denle al emperador lo que es del emperador, y a Dios lo que es de Dios.

 Los fariseos quedaron asombrados al escuchar la respuesta, y se fueron.

Los saduceos hablan con Jesús

Ese mismo día, unos saduceos fueron a ver a Jesús. Los saduceos no creían que los muertos pueden volver a vivir,

(Mat 22:13-23)

 

 [CA2]Mat 22:13  Entonces el rey les ordenó a sus sirvientes: “Átenlo de pies y manos, y échenlo afuera, a la oscuridad; allí la gente llora y rechina de terror los dientes.”

 

Mat 22:14  »Esto pasa porque son muchos los invitados a participar en el reino de Dios, pero son muy pocos aquellos a los que Dios acepta.»

 [CA3]

Una trampa para Jesús

Un día, los fariseos se reunieron y decidieron ponerle una trampa a Jesús, para hacer que dijera algo malo. Mandaron a algunos de sus seguidores, junto con unos partidarios del rey Herodes, para que dijeran a Jesús:

—Maestro, sabemos que siempre dices la verdad. Tú le enseñas a la gente que debe obedecer a Dios en todo. No te importa lo que digan los demás acerca de tus enseñanzas, porque tú no hablas para quedar bien con ellos. Dinos ahora qué opinas: ¿Está bien que le paguemos impuestos al emperador de Roma, o no?

 Pero como Jesús conocía las malas intenciones que tenían, les dijo:

—¡Hipócritas! ¿Por qué quieren ponerme una trampa? Muéstrenme una de las monedas que se usan para pagar el impuesto.

 

Entonces le trajeron una moneda de plata, y Jesús les preguntó:

—¿De quién es la imagen que está en la moneda? ¿De quién es el nombre que tiene escrito?

 Ellos contestaron:

—Del emperador romano.

 

Jesús les dijo:

—Pues denle al emperador lo que es del emperador, y a Dios lo que es de Dios.

 Los fariseos quedaron asombrados al escuchar la respuesta, y se fueron.

(Mat 22:15-22)

 

 [CA4]Mat 22:23 

Los saduceos hablan con Jesús

Ese mismo día, unos saduceos fueron a ver a Jesús. Los saduceos no creían que los muertos pueden volver a vivir,

Mat 22:24  y por eso le preguntaron:

—Maestro, Moisés escribió que, si un hombre muere sin tener hijos con su esposa, el hermano de ese hombre debe casarse con la viuda y tener hijos con ella. De acuerdo con la Ley, esos hijos le pertenecen al hermano muerto y llevan su nombre.

 

Mat 22:25  »Pues bien, aquí vivieron una vez siete hermanos. El hermano mayor se casó, y tiempo más tarde murió sin tener hijos. Entonces el hermano que seguía se casó con la mujer que dejó el mayor,

Mat 22:26  pero, tiempo después, también él murió sin tener hijos. Con el tercer hermano pasó lo mismo. Y así pasó con los siete hermanos.

Mat 22:27  Finalmente, murió la mujer.

 

Mat 22:28  »Ahora bien, cuando Dios haga que los muertos vuelvan a vivir, ¿de quién será esposa esta mujer, si estuvo casada con los siete?

 

Mat 22:29  Jesús contestó:

—Ustedes están equivocados. Ni saben lo que dice la Biblia, ni conocen el poder de Dios.

Mat 22:30  Cuando Dios haga que los muertos vuelvan a vivir, nadie se va a casar, porque todos serán como los ángeles del cielo.

Mat 22:31  Y en cuanto a si los muertos vuelven a vivir, ustedes pueden leer en la Biblia lo que Dios le dijo a Moisés:

Mat 22:32  “Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, tus antepasados”. Por tanto, Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para Dios todos ellos están vivos.[1]

 

Mat 22:33  Al oír las enseñanzas de Jesús, la gente que estaba allí se quedó asombrada.

 

Pastor Carlos Armando

 

Predicación por #youtube

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